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¿Sabes cuánto tiempo tardan los residuos en degradarse?

En nuestro mundo uno de los mayores problemas medioambientales son las cantidades ingentes de residuos que generamos. Las propias actividades económicas de cada país y el consumo humano son los principales causantes. Y si a ello le sumamos que, en muchas ocasiones, estos residuos no se depositan en los contenedores adecuados, el resultado es un riesgo medioambiental muy alto.

Debemos saber que TODOS los residuos son biodegradables y pueden descomponerse en elementos químicos naturales por la acción del sol, el agua, las bacterias, las plantas o animales. La diferencia principal radica en el tiempo que tardan estos agentes biológicos en hacerlo.

Veamos algunos indicadores de gran interés a tener en cuenta:
 

+1000 años

Las BOTELLAS DE VIDRIO en cualquiera de sus formatos son un objeto muy resistente y tardan más 4000 años en degradarse. Aunque son frágiles porque con una simple caída puede quebrarse, para los componentes naturales del suelo representan una tarea titánica lograr transformarlas. Si se fabrican con arena y carbonatos de sodio/calcio pueden reciclarse en un 100%.

Los VASOS DESECHABLES tardan más de 1000 años en transformarse. El plástico queda reducido a moléculas sintéticas; invisibles pero siempre presentes.

Las PILAS y sus componentes son altamente contaminantes y no se degradan. La mayoría tienen mercurio, otras también tienen cinc, cromo, arsénico, plomo o cadmio. Pueden empezar a separarse después de 50 años al aire libre pero se las ingenian para permanecer como agentes nocivos.


+100 años

Los ENCENDEDORES DESCARTABLES de acero y plástico se toman su tiempo para convertirse en otra cosa. El acero, expuesto al aire libre, comienza a dañarse y enmohecerse levemente después de 10 años. El plástico en ese tiempo, ni siquiera pierde color.

Los ENVOLTORIOS DE TERGOPOL que encontramos en gran parte de los artículos electrónicos no son biodegradables y lo máximo que puede hacer la naturaleza con su estructura es dividir sus componentes en moléculas mínimas.

Las BOLSAS DE PLÁSTICO por su mínimo espesor pueden transformarse más rápido que las botellas pero la naturaleza suele entablar una dura batalla contra este elemento y por lo general pierde.

Los CORCHOS DE PLÁSTICO están hechos de polipropileno, el mismo material de las cañitas y envases de yogurt. Se pueden reciclar más fácil que las botellas de agua mineral (que son de PCV, cloruro de polivinilo) y las que son de PET (tereftalato de polietileno).

Las BOTELLAS DE PLÁSTICO son las más rebeldes a la hora de transformarse. Al aire libre pierden su tonicidad, se fragmentan y se dispersan. Enterradas duran más. La mayoría están hechas de PET, un material duro de roer: los microorganismos no tienen mecanismos para atacarlos.
 

De 10 a 30 años

Las LATAS DE REFRESCO tardan un mínimo de 10 años en transformarse al estado de óxido de hierro. En la intemperie hacen falta mucha lluvia y humedad para lograrlo.

Un AEROSOL necesita 30 años para degradarse y por ello es uno de los residuos más polémicos. Primero porque al ser un aerosol ya es un agente contaminante por sus CFC (clorofluorcarbonados), también porque su estructura metálica lo hace resistente a la degradación natural y hace que el primer paso sea la oxidación.

Los TAPONES DE BOTELLAS tienen una aleación metálica que puede parecer candidata a una degradación rápida porque tiene poco espesor. Pero no es así. Primero se oxidan y poco a poco su parte de acero va perdiendo resistencia hasta dispersarse.

Un TETRA BRIK no es tan tóxico como imaginamos, aunque tarda aproximadamente 30 años en degradarse completamente. El 75% de su estructura es de cartulina (celulosa), el 20% es de polietileno puro de baja densidad y el 5% de aluminio que resulta ser lo que tarda más en degradarse.
 

De 1 a 5 años

El PAPEL compuesto por celulosa, no da problemas a la naturaleza para integrar sus componentes. Si queda sobre tierra y le toca un invierno lluvioso, no tarda en degradarse.

Una COLILLA CON FILTRO puede demorarse hasta dos años en desaparecer. El filtro es de acetato de celulosa y las bacterias del suelo, acostumbradas a combatir materia orgánica, no pueden atacarla de entrada. Si cae en el agua, la desintegración es más rápida, pero más contaminante.

Un CHICLE masticado se convierte, por el oxigeno, en un material duro que se va agrietando hasta desaparecer, casi sin dejar rastro.

¡Y ahora que ya sabes un poco más, desde Publiverd te animamos a reciclar!