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Transporte pilas y fluorescentes

La necesaria gestión de los residuos de pilas y fluorescentes

Aunque su impacto sobre el medio ambiente es menor que el de la mayoría de empresas de carácter industrial, la actividad de comercios y oficinas también genera residuos peligrosos que es necesario tratar adecuadamente. Se trata, por ejemplo, de los residuos derivados del uso de pilas y fluorescentes, productos que a menudo son tratados como residuos normales y que, por tanto, acaban en contenedores en los que generan un daño innecesario al medio ambiente, especialmente sobre el agua y el suelo.

Pilas y acumuladores contienen diferentes concentraciones de metales pesados. Un tratamiento adecuado de estos metales permite, por un lado, mejorar la gestión de los depósitos e incineradoras de residuos convencionales y, por el otro, que estos metales puedan tener una segunda vida al reintroducirse en el sistema productivo.

Sin embargo, algunas estadísticas apuntan a una baja tasa de reciclaje de estos productos: sólo el 1% de las pilas que se consumen cada año en España (más de mil millones) son reciclados.

En el caso de fluorescentes y bombillas de bajo consumo, el mercurio utilizado en su interior obliga asimismo a un tratamiento especial de los mismos una vez ha acabado su vida útil.

La normativa limita el tiempo en que las empresas pueden acumular estos residuos especiales, por lo que se hace recomendable para las empresas contar con un sistema de recogida de residuos especiales en que se fijen frecuencias de al menos dos meses al año.